jueves, 15 de mayo de 2008

Narnia - El Principe Caspian

Quiero compartir con ustedes mi participacion como cuentacuentos en el programa de Estuardo Zapeta....Contravia....

y para que no sea tan aburrido... ¡¡¡¡ cortos del thriller de la pelicula!!!!

miércoles, 14 de mayo de 2008

¿Vamos en el rumbo correcto?


Ayer escuche la noticia de boca del Secretario de Comunicación Social de la Presidencia, Ronaldo Robles, que se “invertirá” en una nueva estrategia publicitaria para hacer llegar a los guatemaltecos medidas para alcázar un verdadero ahorro en el gasto.

Ahora ¿Saben que seria un ahorro? ¡¡¡CERRAR!!! Secretarias como esta y uno que otro ministerio. Y que el gobierno recuerde sus verdaderas funciones, brindar seguridad y justicia ¿Y saben por donde empezar dentro de estos dos temas? ¡¡¡¡¡Por el Sistema Carcelario!!!!! Eso si seria ir en el rumbo correcto.


Y ya veo al Señor Ronaldo Robles preguntarse ¿Y como damos a conocer lo que hace el gobierno por la población? Sencillo, de las obras la gente habla, los medios hablan. Todo buen gobierno se recuerda por las buenas decisiones que toma. Ahora yo me pregunto, ¿Por qué no recordamos a ninguno?

P.D.

El servicio telefónico de estos 325 teléfonos se puede alcázar con Q.32,500.00 quetzales y hasta más barato con una buena negociación, ¿Cuánto habrá costado esta gran idea? ¿Y cuanto la vallas para darla a conocer?

lunes, 12 de mayo de 2008

El Día de la madre.

(¡¡¡Que políticamente correcto soy!!!)

“En donde esta tu tesoro esta también tu corazón”. Hoy creo que el tesoro de las madres son sus hijos. Bueno, feliz día de las madres.

Mucho se habla de la bendición de tener una madre, que la madre aquí, que la madre allá, frases estereotipadas que todos dicen, que algunos sienten y que otros vendemos. A lo largo de esta semana he meditado acerca de esta celebración y concluyo que no es más que una fiesta mercadológica que motiva el consumo y nada más.

Los que aman a sus madres lo hacen y ya. Todos los días son buenos para hacer sentir bien a una madre. El día no pasa a ser más que otro día. Quiero compartir algo con ustedes.

El sol bostezaba aun en el altiplano de mi país o de cualquier otro, una mañana de mayo. El rocio era un huésped que se deslizaba por las hojas de las flores del campo, junto a los insectos que hacen de ellas un gran festín.

Tres madres caminaban al río por agua, como en cualquier día. En su idioma, que más bien parecía el croar de las ranas o el sonido del agua al chocar con las piedras, o el canto de las aves que anuncian la lluvia o la misma lluvia salpicando el mismo charco.

Ocurrió, como siempre sucede, que una de ellas inició el baño de alabanzas a su hijo. Que era el más alto, el más varonil, el más musculoso, en fin el más bello de la aldea. Cualquier mujer quisiera estar con él. ¡Que bello es mi hijo!

La otra madre respondió a las alabanzas, con adjetivos que no envidaban en nada a los anteriormente mencionados. Ella decía de su hijo, que era el más inteligente, de suma sabiduría, muy listo etc., no será muy guapo, pero es el más inteligente, ¡Sabe leer, pues!.

Las dos madres discutían sobre los dones dados a sus hijos, cuando se percataron que la tercera madre no decía nada, su silencio evocaba el recuerdo del hijo que esperaba el desayuno, la preocupación por él, le hacia caminar más rápido y su amor palpitaba en su mente y en su corazón. ¡Oye! ¿y tu? ¿Qué dices de tu hijo? ¿Qué tiene de especial? ¡Cuéntanos!

La tercera madre respondió que era un buen hijo, cumplidor, trabajador, que se querían mucho, era su único hijo y después de la partida de su esposo a los Estados Unidos lo había dejando a él, al frente del hogar. Él es “El Hombre de la Casa” y se comporta como tal, normal, nada espectacular.

Las otras dos madres no entendían lo que esta mujer decía, y continuaron su camino entre risas y pura tertulia femenina. Al asomarse a la aldea tres jóvenes salieron al encuentro.

Las tres admiradas esbozaron sonrisas de ver a sus retoños hechos ya hombres.

Ocurrió que el primero de los hijos, con todo y su belleza llego al lado de su madre, la tomo del brazo y caminaron uno, a la par del otro.

El que era (según la madre) el más inteligente, llevaba un pequeño libro en las manos, llego al lado de su madre y simplemente la acompaño leyendo, sorteando el camino.

Pero el tercero, el hijo “normal”, tomó el cántaro de la cabeza de su madre, incluso rieron al derramar un poco del vital líquido cuando este lo tomó. Fue entonces que el hijo lo puso en su cabeza, sin necesitar incluso del yagual y feliz llegaron a su humilde hogar.

Cerca de allí había un “shute” (así nos dicen en Guatemala a los que nos metemos en lo que no nos importa) que dijo al anciano de la pequeña comunidad, -¿vio lo que allí ocurrió tatita?- ¿Cual de esto tres hombres cree que es el mejor hijo? El anciano le mostró sus dientes, dignos del trabajo de tesis de cualquier hijo de Santa Apolonia, pues eran tres o cuatro, y con todos sus años respondió. ¿Cuáles tres? yo solo vi uno.

Ja, ja, ja.

Existen hijos, buenos y malos, pero en su gran mayoría una infinidad de hijos grises. Bueno, gracias mamá por todo y espero ser lo más normal posible. Que Dios bendiga a nuestras madres.