En Guatemala, existe un revuelo desde hace algunas semanas, cuando el Cardenal Rodolfo Quezada Toruño, publico en el diario vespertino, “La Hora” del lunes 18 de febrero, el ensayo “Volvemos a los tiempos de Nerón”. Escuche y leí muchos comentarios acerca de este ensayo; comentarios de todo tipo de personas y por lo cual, hoy llego a algunas humildes conclusiones que quisiera compartir.
Iniciemos con el señor Cardenal. El mundo es una selva, cualquier cosa que se diga o se deje e decir, puede ser utilizada en nuestra contra. Admiro mucho al señor Cardenal, pero (y esa es mi humilde opinión) debe de ser lo más “político” posible para abordar temas como: La pena de muerte, los anticonceptivos, el aborto, la homosexualidad etc. Temas que causan mucho ruido. Recordemos que él exterioriza la opinión de la iglesia. Investigar más, releer sus textos, escuchar a sus asesores etc. Así se evitara tergiversaciones y que su opinión personal no sea tomada como “la posición de la iglesia”.
Regresando al tema de la pena de muerte, la iglesia NO puede cambiar su postura. JÁMAS lo hará en ese tema. Defender la vida de cualquier ser humano, respetarla, es algo que SIEMPRE hará. Ahora dentro de los comentarios que escuche están los anacrónicos que dicen “¿y la santa inquisición que?”, “vean lo que le hicieron a Galileo, a Copernico” La iglesia desde sus inicios, fue constituida por hombres y como tal no es perfecta, pero si perfectible. Somos todos pecadores, pero todos estamos llamados a la santidad. Ven lo malo que han hecho los hombres dentro de la iglesia. ¿y lo bueno? Grandes santos, mártires, eruditos que han hecho de este mundo un lugar mejor en nombre de nuestro Señor Jesucristo. ¿Que? La historia de la iglesia es la historia de hombres de carne u hueso, que se equivocan, hombres como el Papa Alejandro VI o como Julio II que Dios se apiade de ellos. Y así como ellos existieron, existen y existirán personas que trataran de destruirla.
¿Y las victimas? La iglesia exige a los gobiernos justicia pronta, un debido proceso. Claro, se pide justicia y un castigo rápido y ejemplar, pero no la pena de muerte. Nadie tiene el derecho de quitarle la vida a nadie. Me refutan, “pero el criminal no pensó en eso cuando asesino a mi hermano, mi madre o mi amigo”. Ahora yo te digo, (y esto no es fácil de entender) ¿porque seguir a Cristo no es fácil? Tienes que perdonar. Dejar mucho pellejo en el camino, tienes que esperar la justicia de Dios y en eso te santificaras pues Dios puso en tu corazón roto esa fuerza que emana de la misma sangre que él derramo por ti y por mi.
Ahora los falsos cristianos. Los cristianos de misa de navidad y año nuevo, los que les gusta lucir una cruz de ceniza cada inicio de cuaresma, y que piden la pena de muerte. Que existen en el 98% de los católicos de Guatemala. Ellos deben de retomar su doctrina, examinar en que es lo que están creyendo. ¿a que van, cuando van a misa? ¿Será solo un requisito? Los ritos sagrados ¿Serán solo como una pastilla que me hace sentir mejor? Eso solo lo sabrán ellos, talvez estemos confundidos, tal vez la sociedad, la criminalidad nos ahogue pero debemos de seguir firmes. Es lo que en realidad escribió Juan a finales del siglo primero desde Patmos, porque él si se quedo al pie cuando los demás huyeron.
Pero si al final no recapacitan y no cambian su manera de pensar, las puertas están abiertas y San Carlos de Borroneo lo decía: (espero alguien de la USAC lo conozca) “un solo feligrés es diócesis suficiente para un obispo” Cristo invito a todos a venir con él, pero no todos quisieron. Como olvidar la escritura de Juan cuando Cristo hacia poco que había dado de comer a mucha gente en la famosa multiplicación de panes. Mucha gente lo siguió, pero cuando llego el tiempo de “rajar ocote” también muchos se fueron incluso los apóstoles dudaron y Cristo no les rogó que se quedaran hizo talvez la pregunta mas lapidaria del evangelio “¿y ustedes también quieren irse?”
Pues bueno hagámonos esa pregunta de vez en cuando, en realidad no estamos a la fuerza, nadie nos obliga. El mismo Juan escribió después “¡ojala! fueras frío o caliente” continua mas adelante “pero eres tibio, por lo que te vomitare de mi boca”.
Cristo no es un chiste. Es difícil, las tentaciones existen, los malos entendidos también y la ignorancia no se diga. Pero Cristo, como en su transfiguración, nos muestra la luz de su reino y lo que él no ofrece es mucho más. Realmente mucho más. Hermanos cristianos recapacitemos donde estamos. Por favor.
Iniciemos con el señor Cardenal. El mundo es una selva, cualquier cosa que se diga o se deje e decir, puede ser utilizada en nuestra contra. Admiro mucho al señor Cardenal, pero (y esa es mi humilde opinión) debe de ser lo más “político” posible para abordar temas como: La pena de muerte, los anticonceptivos, el aborto, la homosexualidad etc. Temas que causan mucho ruido. Recordemos que él exterioriza la opinión de la iglesia. Investigar más, releer sus textos, escuchar a sus asesores etc. Así se evitara tergiversaciones y que su opinión personal no sea tomada como “la posición de la iglesia”.
Regresando al tema de la pena de muerte, la iglesia NO puede cambiar su postura. JÁMAS lo hará en ese tema. Defender la vida de cualquier ser humano, respetarla, es algo que SIEMPRE hará. Ahora dentro de los comentarios que escuche están los anacrónicos que dicen “¿y la santa inquisición que?”, “vean lo que le hicieron a Galileo, a Copernico” La iglesia desde sus inicios, fue constituida por hombres y como tal no es perfecta, pero si perfectible. Somos todos pecadores, pero todos estamos llamados a la santidad. Ven lo malo que han hecho los hombres dentro de la iglesia. ¿y lo bueno? Grandes santos, mártires, eruditos que han hecho de este mundo un lugar mejor en nombre de nuestro Señor Jesucristo. ¿Que? La historia de la iglesia es la historia de hombres de carne u hueso, que se equivocan, hombres como el Papa Alejandro VI o como Julio II que Dios se apiade de ellos. Y así como ellos existieron, existen y existirán personas que trataran de destruirla.
¿Y las victimas? La iglesia exige a los gobiernos justicia pronta, un debido proceso. Claro, se pide justicia y un castigo rápido y ejemplar, pero no la pena de muerte. Nadie tiene el derecho de quitarle la vida a nadie. Me refutan, “pero el criminal no pensó en eso cuando asesino a mi hermano, mi madre o mi amigo”. Ahora yo te digo, (y esto no es fácil de entender) ¿porque seguir a Cristo no es fácil? Tienes que perdonar. Dejar mucho pellejo en el camino, tienes que esperar la justicia de Dios y en eso te santificaras pues Dios puso en tu corazón roto esa fuerza que emana de la misma sangre que él derramo por ti y por mi.
Ahora los falsos cristianos. Los cristianos de misa de navidad y año nuevo, los que les gusta lucir una cruz de ceniza cada inicio de cuaresma, y que piden la pena de muerte. Que existen en el 98% de los católicos de Guatemala. Ellos deben de retomar su doctrina, examinar en que es lo que están creyendo. ¿a que van, cuando van a misa? ¿Será solo un requisito? Los ritos sagrados ¿Serán solo como una pastilla que me hace sentir mejor? Eso solo lo sabrán ellos, talvez estemos confundidos, tal vez la sociedad, la criminalidad nos ahogue pero debemos de seguir firmes. Es lo que en realidad escribió Juan a finales del siglo primero desde Patmos, porque él si se quedo al pie cuando los demás huyeron.
Pero si al final no recapacitan y no cambian su manera de pensar, las puertas están abiertas y San Carlos de Borroneo lo decía: (espero alguien de la USAC lo conozca) “un solo feligrés es diócesis suficiente para un obispo” Cristo invito a todos a venir con él, pero no todos quisieron. Como olvidar la escritura de Juan cuando Cristo hacia poco que había dado de comer a mucha gente en la famosa multiplicación de panes. Mucha gente lo siguió, pero cuando llego el tiempo de “rajar ocote” también muchos se fueron incluso los apóstoles dudaron y Cristo no les rogó que se quedaran hizo talvez la pregunta mas lapidaria del evangelio “¿y ustedes también quieren irse?”
Pues bueno hagámonos esa pregunta de vez en cuando, en realidad no estamos a la fuerza, nadie nos obliga. El mismo Juan escribió después “¡ojala! fueras frío o caliente” continua mas adelante “pero eres tibio, por lo que te vomitare de mi boca”.
Cristo no es un chiste. Es difícil, las tentaciones existen, los malos entendidos también y la ignorancia no se diga. Pero Cristo, como en su transfiguración, nos muestra la luz de su reino y lo que él no ofrece es mucho más. Realmente mucho más. Hermanos cristianos recapacitemos donde estamos. Por favor.
